domingo, 27 de marzo de 2011

La música como discurso sonoro

Johann Nicolaus Graf de la Fontaine und d'Harnoncourt-Unverzagt, más conocido como Nikolaus Harnoncourt, además de sorprendernos como intérprete y director (uno de los pioneros en la interpretación con instrumentos originales), no deja de deleitarnos a través de su densa y no menos influyente contribución a la filosofía de la música antigua, especialmente del período barroco aunque sin olvidar el clásico, con sus sabrosos ensayos literarios, milimétricamente elaborados durante toda una vida de experiencia y reflexión.
De los libros escritos por este "genio que dirige con los ojos", hoy voy a destacar uno que leí poco después de su publicación en español por Acantilado, en diciembre de 2006: "La música como discurso sonoro".
Su primera edición en alemán (Musik als Klangrede es su título original) se produjo en 1984 y desde entonces, muchos consideran esta colección de ensayos como una especie de "Credo" de una de las voces más autorizadas de la interpretación musical histórica, imprescindible para que tanto intérpretes como oyentes sean capaces de comprender cabalmente el "discurso sonoro" de cada época.
Dividido en tres grandes capítulos, su contenido es el siguiente:

1. ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA MÚSICA Y DE LA INTERPRETACIÓN
La música en nuestra vida
Sobre la interpretación de la música histórica
Comprensión de la música y formación musical
Problemas de notación
La articulación
La medida del tiempo
Sistemas tonales y afinación
De la "afinación mesotónica" a la "afinación temperada"
Música y sonoridad
Instrumentos antiguos: ¿sí o no?
La reconstrucción de las condiciones sonoras originales en el estudio
Las prioridades. Valoración de los diversos aspectos

2. INSTRUMENTARIO Y DISCURSO SONORO
Viola da brazzo y viola da gamba. Un esbozo de la historia de los instrumentos de cuerda
El violín. El instrumento barroco solista
La orquesta barroca
La relación casi-palabra-sonido en la música instrumental pura barroca
Del barroco al clasicismo
Origen y evolución del discurso sonoro

3. MÚSICA BARROCA EUROPEA - MOZART
Música programática - El op. 8 de Vivaldi
El estilo italiano y el estilo francés
Compositores barrocos austríacos. Intentos de conciliación
Telemann. Los gustos reunidos
Música instrumental barroca en Inglaterra
Concerto grosso y trío sonata en Händel
Lo que dice un autógrafo
Movimientos de danza. Las suites de Bach
Música barroca francesa. Excitantemente nueva
La ópera francesa: Lully-Rameau
Reflexiones de un músico de orquesta sobre una carta de W. A. Mozart
Observación final

No puedo terminar este artículo sin invitaros a oír una obra carismática, dirigida por nuestro protagonista de hoy: LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO BWV 244 de J. S. Bach, audición muy apropiada para estos días (escribo en el tercer domingo de cuaresma). El montaje videográfico es curioso, pues va reproduciendo la música sobre el manuscrito. Espero que os guste.

miércoles, 9 de marzo de 2011

El Rey David

David, en hebreo דָּוִד, «el amado» o «el elegido de Dios»; c. 1040 a. C. - 970 a. C.), fue un rey israelita, sucesor del rey Saúl, al que curó la melancolía gracias al poder de la música sobre el alma humana. Su historia se narra en los libros del profeta Samuel y en los Salmos del Antiguo Testamento de la Biblia, una colección de ciento cincuenta poemas religiosos, compuestos por varios autores, atribuidos en su mayoría a nuestro protagonista, por lo que también son conocidos como «Salmos de David». Estos poemas no son sólo oraciones de fe; también constituyen un importante elenco de conjuros de gran fuerza, que ayudan a mejorar la salud, el trabajo, las relaciones y otras muchas gracias.
Músico arquetípico del Antiguo Testamento, David suele aparecer en las obras artísticas tocando y rodeado de instrumentos y músicos, como podemos ver en la imagen que preside este artículo, un manuscrito del siglo XII conservado en la Glasgow University Library, en el que nuestro rey toca el harpa mientras otros músicos tañen las campanas, el salterio, el rebec, las flautas, la fídula y la zanfonía para dos intérpretes.
Es abundante la música existente relacionada con David. Barajando posibilidades, me he quedado con esta canción de Leonard Cohen, Hallelujah, que empieza así:

He oído que existe un acorde secreto
que David solía tocar, y que agradaba
al Señor.
Pero tú realmente no le das mucha
importancia a la música, ¿verdad?
Era algo así como la cuarta, la quinta
cae la menor y sube la mayor.
El rey, confundido, componiendo un aleluya.