Hoy le toca el turno a un reformador del siglo XVIII, que luchó contra las modas de la ópera italiana de su época y que ha pasado a la historia con el apodo de "El Miguel Ángel de la Ópera"; Christoph Willibald Gluck.
La tercera de sus llamadas "óperas de reforma", la menos representada en nuestros días, es sin embargo la más querida por mi. Se llama "Paris y Elena" y quienes hayan leído a Homero en seguida querrán conocer esta obra... No voy a hablar de ella, hay mucha información y grabaciones, pero sí voy a poner un fragmento, "O del mio dolce ardor", el más conocido quizás, cantado por Teresa Berganza y especialmente dedicado a mis alumnos, porque será un buen ejercicio para ellos leer la partitura que aparece en el vídeo que inserto más abajo mientras escuchan.
El papel de Paris ofrece hoy la dificultad de encontrar un cantante apropiado, pues se escribió para una voz de castrato bastante alta. Las arias de Paris se han adaptado para voz de tenor con transposiciones a una octava inferior, o para sopranos y mezzo-sopranos.
Oigamos a Teresa Berganza mientras leemos:
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Volaron a las esferas: