martes, 2 de junio de 2009

Hace 152 años, Broadheath, ciudad inglesa, fue testigo del nacimiento de un géminis enigmático y especial: Sir Edward Elgar.

Efectivamente, este ser enigmático que en 1897 escribió una carta cifrada a Dora Penny (el "Cifrado Dorabella", Dorabella Cipher), formada por 87 caracteres en 3 líneas de texto, cuyo contenido permanece oculto hasta la actualidad, ya que nunca ha podido ser descifrada, Estrenó en 1899, a la edad de 42 años, su primer gran trabajo orquestal, las Variaciones Enigma. La obra fue aclamada, posicionando a Elgar como el compositor británico más prominente de su generación. El trabajo se titula formalmente "Variaciones sobre un tema original (Enigma)". El enigma consiste en que a pesar de haber trece variaciones del "tema original" (el tema enigmático), que según Elgar "atraviesa la obra entera", en realidad nunca se lo escucha explícitamente. Elgar dedicó la obra a "mis amigos retratados en ella" ; cada variación muestra un emotivo retrato de algunas de sus relaciones sociales más cercanas.
Se cuenta que un día de 1898, después de una cansadora jornada de enseñanza, Elgar soñaba frente al piano. Una de las melodías que improvisó llamó la atención de su esposa y, como le agradó, le pidió que la repitiera. Entonces, para entretener a su mujer, empezó a improvisar variaciones, cada una retratando a un amigo, o al estilo musical que podría usar. Más adelante, Elgar expandió estas variaciones y las orquestó.
Hoy vamos a oír de estas variaciones la que lleva por título Nimrod, en versión de la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Daniel Barenboim.

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