Discípulo y amigo de Camille Saint-Saëns, Fauré se inició como organista en diversas parroquias de París, antes de que le fuera concedido el cargo de maestro de coro de la Madeleine en 1877. Primer organista de esta iglesia desde 1896, ese mismo año entró en el Conservatorio de París como profesor. Excelente pedagogo, siempre abierto y respetuoso con las nuevas corrientes musicales, contó entre sus alumnos con algunos de los nombres más destacados de la música francesa de las primeras décadas del siglo XX, como Maurice Ravel, Charles Koechlin (profesor de harmonía de uno de mis más queridos maestros, Joaquín Villatoro), Florent Schmitt, Nadia Boulanger (profesora de composición de otro de mis maestros entrañables, Manuel Castillo) o el rumano George Enesco.
En 1905 alcanzó la cúspide de su carrera profesoral al ser nombrado director de dicha institución. Dimitió de este cargo en 1920 a causa de la sordera, que en los últimos años de su vida fue total.
Como compositor, Fauré destacó sobre todo en la creación de música de cámara y para piano, y de melodías para voz y piano. Sus dos sonatas para violín y piano (1876 y 1917), sus dos cuartetos con piano (1879 y 1886), los Nocturnos para piano solo (1875-1921) o el ciclo de melodías sobre poemas de Verlaine La bonne chanson (1894), entre otras obras, representan lo mejor de su talento en este campo. Sin embargo, no se deben olvidar algunas de sus incursiones en la escena lírica, con títulos como Prométhée (1900) y Pénélope (1913), o la música incidental compuesta para el drama de Maurice Maeterlinck Pelléas et Mélisande (1898), uno de cuyos fragmentos, Siciliana, se ha convertido con el tiempo en una de las páginas más divulgadas del compositor francés. Oigamos esta pieza, interpretada por dos músicos de lo que sólo me constan sus nombres de pila: Laura (flauta) y Manolo (piano)...
Como dicen que rectificar es de sabios, rectifico: En el concierto didáctico que presenté el pasado martes 21 de abril en el Salón Cultural del Centro Social La Granja de Jerez, tuve un pequeño error afirmando que Gabriel Fauré había nacido un 6 de enero; hoy queda claro al celebrar su cumpleaños que no es así...
De toda su producción, a mi particularmente me llena bastante su Requiem, que como todo requiem es, más que música para la muerte, música para la nueva vida. Terminemos este recuerdo de otro de los grandes sordos musicales saboreando el final de esta obra, In paradisum, esta vez modelada por las manos mágicas de Sergiu Celibidache:

Me encanta esat siciliana, es sin duda alguna, genial. Espero algún dia poder tocarla igual que Laura, que sin duda alguna tiene que ser géminis porqrue tiene mucho arte tocando xD
ResponderSuprimirPues nada, Juan Carlos, que siento decirte que los grandes maestros nacieron el 12 de mayo, no el 6 de Enero
Fauré sí, grandes maestros "hemos" nacido el 6 de enero...
ResponderSuprimirJajajajajajajajajajajajaja
bueno. la respuesta la verdad es que ha dejado mucho que desear.... pero bueno, que espero que la próxima vez que yo escuche la siciliana de Fauré, sea con contigo en el piano y yo en la flauta en Musicry ( es que echo mucho de menos la academia....)Asi que vete estudiandotela, porque con los fallos que tienes últimamente, segura que te hacen falta muchas horas de estudio xD
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