domingo, 17 de mayo de 2009

Hoy cumple 143 años Erik Satie


Desbordante imaginación, agudo sentido del humor, místico, esotérico, libre... Eso sí, libre, sobre todo libre. Erik Satie nunca quiso pertenecer a ningún movimiento colectivo y, a la vez, muchos de estos movimientos (simbolistas, cubistas, dadaístas, surrealistas, neoclásicos, conceptuales, repetitivos, minimalistas, fluxus, new age, ambient music...) lo han querido tener como uno de los suyos.

En el día de su cumpleaños, quiero resaltar sobre los miles de comentarios que podrían decirse sobre su personalidad y sobre su obra, uno de ellos: su peculiar sentido del humor.

Erik se presentaba como un "hombre del género de Adán (del paraíso)" y, muchas de sus frases, no tienen desperdicio: "Yo me llamo Erik Satie, como todo el mundo".

En sus partituras, abundan una serie de indicaciones que, al contrario de las que podemos encontrar en los demás compositores para realzar el carácter de la obra, en Satie no tenían como objetivo mejorar ningún recurso técnico, sino más bien influir en el estado de ánimo del ejecutante. Así, el intérprete mientras tocas una partitura puede encontrarse frases entre los pentagramas como las siguientes: "sobre terciopelo amarillecido..."; "sin que el dedo se ponga colorado..."; "como un ruiseñor con dolor de muelas..."; "de dientes afuera..."; "lacado como un chino..." y muchas más.

Hubo pianistas tan fascinados por aquellas frases que mientras las tocaban en público las leían en voz alta, cosa que a Satie no le agradaba de ninguna manera pues las consideraba una relación privilegiada entre su composición y el intérprete que nadie más debía conocer; un secreto entre los dos. Tal era la cólera que le produjo una vez que Arnold Schoenberg las leyera mientras tocaba durante un concierto de música francesa en Viena, que en una edición de su obra para piano Heures seculaires et instantanées publicó la siguiente nota al margen:

A cualquiera:
Prohibo leer en voz alta el texto durante el transcurso de la ejecución musical. Todo incumplimiento de esta observación levantará mi justa indignación contra el petulante.
No se conceden privilegios.
ERIK SATIE
Pasemos ahora a disfrutar con una gotita de su producción que siempre me produjo especial deleite: la Gymnopedie nº 1. Primero os propongo ver un vídeo de danza contemporánea recreando un fragmento de esta pieza:

Seguidamente, vamos a disfrutar de la versión orquestal que Debussy realizó de la citada Gymnopedie nº 1 junto a la Gymnopedie nº 3:


Espero que os haya gustado.
Sólo se nos ha quedado en el tintero un compositor tauro: Sergei Prokofiev. Cuando empecé con esta serie de cumpleaños ya había pasado el suyo. Prometo hablaros algo de él en algún otro momento.
Dentro de unos días, retomaremos el tema con los compositores géminis, entre los se encuentran una buena porción de gigantes de la música.
Hasta el día 22...

2 comentarios:

  1. Felicidades a Erik por esa magistral melodía, a Debussy por su interpretación, a los maravillosos cuadros de Vladimir Kush, y a ti
    por dejarnos el regalo de la música y el recuerdo de tantos compositores grandiosos.
    Tengo cierta debilidad por Debussy.
    Un placer visitar tu espacio

    ResponderEliminar
  2. Es para mi un honor que mi blog sea visitado por poetas de la sensibidad demostrada por ti, Ana María. Gracias por tus palabras y por tus poemas sabrosos.

    ResponderEliminar

Volaron a las esferas: