sábado, 14 de febrero de 2009

Ustedes son, eso... profesores...

Amadeo Vives




Hace unos años, viviendo una de esas esperpénticas escenas en las que, ciertos profesionales de la Música (no siempre MÚSICOS), discutían en una reunión de trabajo, muy indignados, porque la institución a la que pertenecían los había incluido en su catálogo laboral con la categoría de "Músico" y no con la de "profesor" que, según ellos era más acorde a su dignidad, recordé una anécdota que había leído una vez contada por el Director de Orquesta catalán Antoni Ros Marbá, refiriéndose a su genial paisano, el Maestro Amadeo Vives, ocurrida a principios del siglo XX durante un ensayo de la Orquesta Sinfónica de Barcelona, hoy Nacional de Cataluña.
El Maestro Vives, admirado por muchos y odiado por demasiados antimúsicos que viven de la MÚSICA, es muy conocido hoy día por algunas de sus obras magistrales del teatro lírico español, que aún llenan los auditorios no sólo de España, sino también de diversos países en los que la cultura musical brilla como noche de luna llena de principios de estío. Su Comedia Lírica "DOÑA FRANCISQUITA", basada en "La Discreta Enamorada" de Lope de Vega, rebosa una música superior en categoría a muchas óperas italianas famosas y ha sido traducida con éxito a diversos idiomas, siendo representada habitualmente en los más prestigiosos teatros de ópera del mundo. Pero, no siempre en vida un artista interesante es bien tratado por sus contemporáneos; los ejecutantes técnicos que cumplen horas ante un atril mirando el reloj y rumiando entre dientes las mejoras sindicales que creen merecer, nunca podrán comprender a músicos entregados como el Maestro Amadeo. Éste, harto de muchas impertinencias, en numerosas ocasiones y de manera cortante, abofeteaba con su punzante oratoria a quienes, equivocados de vocación, zancadilleaban continuamente la evolución de lo auténtico.
Volviendo a la anécdota que anunciábamos anteriormente según la pluma de Ros Marbá, resultó que cierto día, tras subir al podio para dirigir los ensayos de la citada orquesta, Vives saludó a sus componentes de la siguiente manera:
-¡Buenos días (o tardes, que para el caso es lo mismo) señores músicos!...
Un revuelo, un rumor venenoso, recorrió en pocos segundos la sala de ensayos. Tomó la voz el portavoz de la orquesta, muy indignado, dirigiéndose a su director:
-Maestro, no vamos a permitir que nos llame "músicos", pues para nosotros el tratamiento que sabe que debe usar es el de "profesores"...
Sin perder la calma, sacando toda la socarronería que tenía en el bolsillo, el maestro respondió:
-Tiene usted mucha razón; músicos eran Mozart, Beethoven... Ustedes son, eso... profesores...








2 comentarios:

  1. Es que necesitaba dejarte un comentario dándote las GRACIAS. Las Gracias por este mágnifico blog, las Gracis por estas magníficas historias y las Gracias por compartirlo con nosotros.

    Esta historia es estupenda.Vives, es de esos Maestros que tienen respuestas sabias que nos hacen aprender.Por eso me ha recordado tanto a ti.

    Pues eso. Que al fin y al cabo, yo lo único que quería era darte las Gracias.
    Las Gracias.... por ser un gran Músico.....

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  2. Gracias a ti, Judit, por seguir mi blog y por acordarte tanto de tu Maestro Predilecto; tu eres la discípula que mejor comprende que "TODOS LOS GRANDES HOMBRES SOMOS MODESTOS", como decía Juan de Mairena en pluma de Antonio Machado...

    PD. Yo no soy ni seré nunca un gran Músico, ni es esa mi misión en esta vida...

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